Bicarbonato de sodio en la piel, ¿qué tan bueno es?
El bicarbonato es uno de esos ingredientes caseros que muchas personas consideran un “remedio natural” todoterreno. Durante décadas se ha utilizado como exfoliante, desodorante e incluso como aclarador de zonas oscuras. Sin embargo, aplicarlo sobre la piel —especialmente en áreas delicadas como el rostro o las axilas— puede causar más daño que beneficio si no se emplea con precaución.
Este polvo blanco, que solemos asociar con recetas caseras de nuestras abuelas o con la limpieza del hogar, ha ganado popularidad en los últimos años como un ingrediente “milagroso” dentro de algunas rutinas de belleza.
A continuación, te contamos qué ocurre realmente cuando aplicas bicarbonato en la piel y por qué conviene pensarlo dos veces antes de integrarlo a tu rutina de cuidado facial o corporal.
Esta sustancia típica de las alacenas y cocinas de nuestras abuelas, es un compuesto cristalino soluble en agua, que tiene un pH alcalino y que al actuar con ácidos provoca liberación de CO2 y agua.
Muy usado en recetas culinarias porque provoca expansión de los ponqués, y además en la limpieza domestica por sus efectos abrasivos y como desodorante de los refrigeradores.
En la Internet se encuentran muchas “recetas naturales” de belleza que promueven el uso del Bicarbonato por ejemplo en acné para puntos negros, para dar ´luminosidad´ y ´nutrir´ la piel, para aclarar manchas, e incluso para lavar el cabello reemplazando el champú.

Se recomienda usar con muchos otros productos adicionados como limón, vinagre de manzana o sidra, miel de abeja, etc.




